martes, 28 de septiembre de 2010
Brevemente sobre el resultado del referéndum de Turquía
Es una paso más añadido a los marcados por el anterior primer ministro y líder islámico Najmeddin Erbakan, después de que la exitosa invasión de Occidente demoliera los cimientos del último califato islámico en 1924 y después de la exclusión del Islam del gobierno junto con el desmantelamiento de los elementos de carácter islámico en el país, poniendo a Europa como referencia a seguir.
En todos estos años y siempre y cuando soplaban aires de cambio mediante los elementos democráticos que permitía la constitución turca, la junta militar no dudo ni un momento en volver a practicar lo que se convirtió en una adicción ejerciendo un control sobre la sociedad y el estado mediante golpes de estado e imponiendo constituciones que velaban por su supremacía y la formación de un núcleo duro que manejaba el país desde la discreción.
Muchas de esas intervenciones del ejército pudieron concluir en guerra civil, pero el movimiento islámico tuvo la suficiente madurez como para no promover ninguna acción de venganza o revancha.
Todo lo contrario, después de cada intervención militar, el movimiento islamista en Turquía se reagrupaba y formaba nuevos partidos políticos quizás el partido de Justicia y Desarrollo que preside Erdogan sea el más importante hasta el momento debido al apoyo con el que cuenta entre la población turca. Las claves de su éxito residen en un discurso moderno ampliando las libertades individuales en armonía con las normas europeas para un estado democrático moderno. De esta forma, acalló las voces que le achacaban su discurso islamista y logró poner a los militares y todos los grupos políticos que les apoyan en un rincón oscuro satisfaciendo el deseo popular de elevar al máximo las libertades en la sociedad turca.
Este discurso fue apoyado por un programa económico eficaz elevando el nivel de vida de los ciudadanos, posibilitando una competencia empresarial constructiva y promoviendo los derechos humanos y la democracia. El partido también ha buscado conciliarse con su identidad islámica propia de su entorno e historia y después de muchos años ha vuelto a defender las causas conjuntas con el vecindario árabe y musulmán como es la causa Palestina.
Esta popularidad dentro de Turquía y las reformas llevadas a cabo han otorgado a Turquía una silla en el club G20 atreviéndose incluso a romper la tradición de seguir a Occidente en cualquier aventura al negarse a participar junto a Estados Unidos, Inglaterra y España en la invasión al Irak de Saddam Hussein.
Todas estas políticas no han sentado bien en los sectores laicos de la sociedad atrincherados en una serie de instituciones constitucionales y jurídicas elaboradas por los militares para garantizar su tutela sobre el futuro del país.
Es por ello que los líderes del partido Justicia y Desarrollo los señores Erdogan (primer ministro), Abdallah Gül (Presidente de la república) y Ahmet Davutoglu (ministro de exteriores) han tenido que lidiar con una serie de batallas políticas y constitucionales para romper la tela araña militar tejida sobre la voluntad del pueblo turco. Batallas todas ellas muy agresivas pero que son necesarias para liquidar un estado policial y militar y permitir un gobierno democrático al mismo nivel de las democracias contemporáneas, dónde no haya voz sino la del pueblo.
En un claro ejercicio de hipocresía política, partidos nacionalistas y kurdos han intentado boicotear este último referéndum aún sabiendo que el contenido de las reformas que ha presentado el partido del gobierno defienden la libertad de los partidos (todos los partidos) y eliminan la tutela del ejército sobre instituciones estatales tan importantes como es el tribunal constitucional.
Lo que ha pasado en Turquía es un paso importante a nivel del país y a nivel de la región, puesto que eleva a Turquía a un nivel muy superior y si se sigue con las reformas a través de enmiendas constitucionales conseguirán enterrar por completo la herencia de Ataturk, consolidando las bases para un estado democrático moderno en armonía con su pasado e identidad islámica.
¿Podría ser el modelo turco válido para repetirlo en el mundo árabe? Puede parecer que sí con la existencia en los países árabes de movimientos islámicos moderados muy similares al movimiento islamista gobernante en Turquía, pero las diferencias siguen siendo abismales y casi imposibles de superar.
El obstáculo principal no es la existencia de corrientes islamistas y seculares en los países árabes sino en la propia naturaleza del país árabe que es muy distinto del estado turco que a pesar de las innumerables intervenciones del ejército sigue siendo un país moderno.
Una prueba de ello es que Turquía se basa en instituciones constitucionales y unas elecciones libres sin exclusiones y una alternancia en el gobierno cosa que no pasa en la mayoría de los países árabes.
Esto quiere decir que el mismo estado tiene mecanismos para una reforma democrática moderna desde el interior y eso es precisamente lo que hicieron los islamistas liderados por el partido de Justicia y Desarrollo.
Sus formaciones fueron disueltas más de una vez por los militares, pero volvían al día siguiente a levantar banderas diferentes sobre las mismas sedes. Mientras que el estado árabe guardián de la división árabe y protector del estado sionista y los intereses occidentales es de otra naturaleza, centrado en la persona del gobernante, es un estado que pertenece a la antigüedad pero con una apariencia falsa de modernidad y es por ello que todos los intentos de cualquier tipo de reforma fracasan, dónde la política ha muerto, imponiendo a la oposición a dejar de hablar de reformas para salir a la calle para pedir el cambio en desobediencia civil.
El modelo turco es una vergüenza para todo tipo de extremismo, ya sea en nombre del Islam que ven en la religión una forma del monopolio de la verdad, el asesinato y la exclusión del otro en un grave prejuicio a la tolerancia y la justicia del Islam. Ya sea en nombre de la laicidad, la democracia y la modernidad que utilizan estos términos para ejercer las peores formas de represión contra sus oponentes, manteniendo al mismo tiempo relaciones y alianzas con los enemigos de la nación como es el movimiento sionista.
El éxito del modelo turco representa un desafío y una amenaza para todo tipo de extremismo ya sea en nombre del Islam o en nombre del laicismo y la modernidad.
Finalmente, el resultado del referéndum turco es el regalo más preciado a la nación islámica que alivia un poco el dolor por las heridas sangrantes en Palestina, Irak, Afganistán, etc. infringidas por aquellos que proclaman el Islam y la laicidad en sus caras más extremas.
Rashid Ganuchi: Pensador y opositor tunecino.
Traducción de un artículo de opinión publicado en Aljazeera el 17/09/2010
viernes, 24 de septiembre de 2010
Brevemente sobre las próximas elecciones presidenciales de Egipto
La escena política en Egipto estos días y desde hace unos meses gira sobre la sucesión al “trono” del presidente Hosni Mubarak. El hombre que gobierna el país con puño de hierro desde 1981 tiene ya 82 años y su mal estado de salud no pasa desapercibido a nadie ni dentro ni fuera del país.
Y es que a un año de celebrarse las elecciones presidenciales (Noviembre de 2011), el presidente todavía no ha afirmado si se va a presentar como candidato ni ha presentado a ninguna persona para que le suceda.
Desde hace un tiempo, el hijo banquero Jamal Mubarak (1963) ha salido a la escena política en su intento de imponerse como una continuación al estilo de su padre. Ayudado en multitud de ocasiones por gestos y palabras del todavía presidente que sabe que para su proyecto de “sucesión hereditaria” cuenta con el apoyo del partido nacional democrático (partido gobernante) pero con una clara oposición del ejército que exigen a una persona con historial militar para el puesto de presidente como dicta la revolución de 1952.
Desde luego, cuenta con la oposición de la mayoría del pueblo egipcio, pero eso hace tiempo que no le preocupa a Mubarak.
Junto a Mubarak hijo, hay dos aspirantes que cuentan cada uno con un apoyo importante en el país. Por una parte, tenemos al general Omar Suleiman (1936), jefe de los servicios secretos egipcios y hombre fuerte de Hosni Mubarak, responsable de asuntos importantes para la seguridad nacional del país tales como la relación con Hamas (considerado por Egipto como una extensión en la franja de Gaza del grupo de los hermanos musulmanes prohibido en el país) y las negociaciones (hasta el momento fallidas) entre las facciones palestinas de Hamas y Fatah.
La otra opción es el premio Nobel de la Paz Mohamed El-Baradei (1942), mucho más conocido por la comunidad internacional porque fue el presidente de la Agencia Internacional de Energía Atómica durante el ataque de Estados Unidos a Irak. Cuenta con el apoyo de la base popular y una amplia mayoría de los partidos opositores del régimen como los Hermanos Musulmanes.
El mayor problema de Egipto es que el partido gobernante esta repleto de personas con muy pocos escrúpulos capaces de hacer todo para mantener este sistema de gobierno del cual se benefician a costa del pueblo y sus desgracias. Es una clase política corrupta que extiende su mano a todos los sectores del país, ensuciando todo lo que toca.
El mejor ejemplo para ello es que medios de comunicación afines a esta corriente gobernante se han atrevido a cambiar una foto oficial de las negociaciones de paz entre palestinos e israelíes para poner la misma foto pero con el Presidente Mubarak al frente de Barak Obama, El rey de Jordania, El presidente palestino y el primer ministro israelí. Desde luego, hay que ser patético. No creo que el presidente Mubarak ordenara a hacer tal retoque a una foto que ha dado la vuelta al mundo, pero la clase política y los hombres de negocio que le rodean y se benefician de su mandato lo han organizado.
Este ejemplo ha llegado perfectamente al lector occidental porque ha habido medios que lo han citado (puede ser por la gravedad o por la rareza del asunto), pero como este suceso, hay otros tan raros y extraños que no interesan a los medios occidentales.
Otro ejemplo, El mes de Ramadán pasado hubo mucho descontento entre sectores de la población que vieron como en pleno mes sagrado se quedaban sin electricidad durante varias horas al día y otras tantas por la noche. En realidad, Esto no sería noticia en otro país que se cuenta como país en vías de desarrollo. Pero si tenemos en cuenta que Egipto tiene grandes reservas de petróleo y gas y que estos bienes naturales son vendidos a Israel (Estado con el que estuvo en guerra en 1956, 1967 y 1973) y además por un precio aproximadamente 10 veces menor del precio de mercado internacional la cosa cambia.
Además de todo lo anterior, Israel en vez de agradecer al presidente egipcio estos regalos (sin precedentes en el mundo entero) se dedica a promover inversiones y ayudas en los países dónde se encuentra la fuente del Nilo para que creen grandes presas hidráulicas a fin de beneficiarse del agua y limitar la llegada de este a Egipto comprometiendo seriamente la seguridad alimenticia (y nacional) de Egipto que depende en un 95% de las aguas de Nilo para abastecerse.
Es muy curioso ver en nuestros tiempos en lo que se ha convertido la revolución más importante en el mundo árabe como fue la de los generales libres de Egipto de 1952 y que derrocó al rey Faruk de Egipto trayendo a Gamal Abdel Nasser, el líder árabe más importante del siglo XX y en el que se inspiraron muchos otros como Gaddafi o Saddam Hussein.
La corrupción y la ausencia absoluta de cualquier tipo de democracia en Egipto explican en gran medida la situación desastrosa en la que vive el mundo árabe, puesto que Egipto es el país árabe más influyente y más grande. Y si Egipto esta mal, el mundo árabe estará mal o peor.
Es urgente que el pueblo Egipcio tome las riendas del poder realmente y elija al líder que pueda solucionar sus problemas económicos y sociales, que haga que se normalicen las relaciones con todas las capitales del mundo árabe y musulmán incluyendo Irán.
Sólo así se podrán emprender proyectos de unión en el mundo árabe e islámico que nos hagan fuertes a ojos del mundo entero.
martes, 21 de septiembre de 2010
Las últimas palabras de paz en Oriente Medio.
Este paso, pronosticado por muchos, viene después de que las negociaciones indirectas entre las dos partes y que duraron unos cuántos meses fracasaran estrepitosamente.
Mucho se ha hablado los meses anteriores al comienzo de las negociaciones acerca de las presiones a los que se ha visto sometido Mahmud Abbas por parte de Estados Unidos y la Unión Europea, pero el presidente –cuyo mandato ha expirado- ha insistido en que él no se sentaría con los israelíes hasta que estos congelen de por vida la construcción de asentamientos para colonos israelíes en Cisjordania.
Al final, Abbas ha tenido que bajarse del árbol al que se había subido con sus condiciones y ha accedido a sentarse con los israelíes aludiendo que tiene “el beneplácito de la Liga de Naciones Árabes”.
La clave de este cambio es muy simple. La autoridad nacional palestina se financia principalmente por dinero europeo y americano. Los asalariados que malviven de la organización de Oslo no trabajan para la autoridad palestina por convencimiento sino simplemente por el sueldo que se les ingresa mensualmente en sus cuentas bancarias.
En el momento en que le cortan el grifo a Abbas desde la “comunidad internacional”, éste perderá cualquier autoridad que pueda tener sobre los distintos órganos de gobierno en Ramallah.
De todas formas, me cuesta creer que Abbas y su equipo de “negociadores” cuenten con las suficientes herramientas para intentar imponer alguna de las condiciones que exigen para llegar a la paz. En las anteriores conversaciones entre Israel y Palestina, cuando vivía todavía Yasser Arafat, este ejercía una influencia sobre las facciones armadas de Fatah e incluso sobre Hamás. Actualmente, Abbas no cuenta con nada eso, porque Fatah se ha convertido en un partido político hecho por empresarios y hombres de negocio que no quieren saber nada de las armas. Y Hamás no rinde pleitesía sino es ante Siria e Irán que le brindan protección y armamento desde el exterior. La única arma que tiene Abbas es amenazar con parar las negociaciones y eso no es ni serio ni inteligente.
El anfitrión de las negociaciones, el premio Nobel de la Paz Barak Obama, ha perdido toda esperanza de ejercer cualquier influencia sobre Netenyahu en el asunto de los asentamientos, y como no podía ser de otra manera, ha buscado el eslabón débil del conflicto para poder juntar a israelíes y palestinos como hicieron la mayoría de sus antecesores en la Casablanca, lo cual considera importante para las próximas elecciones al Congreso.
En frente, Netenyahu busca romper el asedio y bloqueo al que esta sometida Israel después de la operación Plomo Fundido en Gaza y la matanza de la flotilla de la Libertad en aguas internacionales.
Pero no será fácil para Netenyahu convencer a su socio el extremista Lieberman a la hora de frenar la continua colonización de Cisjordania.
Hamas como parte activa en el conflicto se ha visto marginada por enésima vez de este proceso de diálogo. Hay que recordarle al lector que Hamás por muy terrorista que pueda parecerle a un “occidental”, fue elegida democráticamente por el pueblo palestino en 2005.
Europa y Estados Unidos están cometiendo un error muy grave al no tener en cuenta al 60% de los palestinos que no votaron a Mahmud Abbas ni a su partido político que lo apoya. Esto hará que cualquier acuerdo que se pacte sólo sea tinta sobre papel igual que muchas de las resoluciones de Naciones Unidas para la región, imposibles de materializar sobre el terreno.
No sé a dónde llevarán estas negociaciones ni cuanto tiempo van a durar. Pero lo que parece claro es que van a ser las últimas palabras de paz que se escuchen en Oriente Medio.
Para ser más objetivos, estas negociaciones les beneficia a todo el mundo menos a los palestinos que se aferran a 4 puntos que debe cumplir cualquier proceso de paz válido. Un estado palestino según las fronteras de 1967, Jerusalén como capital de su país, la liberación de los casi 10000 palestinos en las cárceles israelíes y la vuelta de los refugiados y exiliados a Palestina. Cualquier acuerdo que ignore estos 4 requisitos no será aceptado por la mayoría del pueblo palestino por más sueldo que se pague y por más centros comerciales que se levanten en Cisjordania. Abbas sabe eso perfectamente y los israelíes también lo saben.
Estos 4 requisitos para la paz por parte palestina chocan frontalmente con las condiciones de la parte israelí sobre todo después de las últimas elecciones celebradas en 2009.
Los israelíes quieren a Jerusalén como capital para su estado “judío” (un estado judío es aquel dónde no tienen cabida otras creencias tales como islámica o cristiana), no van a abandonar las colonias edificadas encima de suelo palestino del 67 (el actual ministro de exteriores israelí vive en una de ellas) y sobre todo nunca permitirán el retorno de los exiliados y refugiados que cuentan por millones a lo lardo de todo el mundo.
Con todo lo anterior, la paz parece imposible de lograr. A menos que se imponga desde occidente un acuerdo de paz como el de Oslo que complique aún más la situación para los próximos años.
Finalmente, Occidente se equivoca al intentar imponer una solución sobre esta cuestión sin tener en cuenta a actores tan importantes en la región como son Siria o Irán.
lunes, 16 de agosto de 2010
domingo, 15 de agosto de 2010
Ya Rayeh. Canción popular argelina del emigrante.
La canción argelina más popular, dedicada a los emigrantes que patean medio mundo para buscar un futuro mejor y más próspero. abajo dejo una traducción al español que me encontré por Internet pero que está bastante bien.
[Fin Estribillo]
[Estribillo]
[Estribillo]
viernes, 13 de agosto de 2010
4 años después..

En estas fechas se conmemora el cuarto aniversario del final del enfrentamiento bélico entre Israel y Hezbollah. Un enfrentamiento que duró 33 días y que comenzó con la captura por parte del partido libanés de 2 soldados israelíes en la frontera el 12 de Julio de 2006.
El secretario general de Hezbollah compareció la tarde de ese mismo día anunciando que la única manera de devolver esos soldados israelíes a su casa era mediante negociaciones indirectas con el objetivo de liberar los prisioneros libaneses que Israel conservaba en sus cárceles (Algunos llevaban más de 20 años). Esta práctica no era extraña para Israel ya que dos años atrás tuvo que negociar con el partido libanés para liberar a otros dos soldados capturados a cambio de liberar a 11 presos libaneses en las cárceles israelíes.
Sin embargo, esta vez Israel junto con Estados Unidos tenían otro plan distinto y se presentaba la ocasión perfecta para ejecutarlo. Se trataba del proyecto americano para domesticar y someter a Oriente Medio mediante The new middle East (El nuevo oriente medio), esa precisamente fue la palabra más repetida por los responsables estadounidenses en esos 33 días durante los cuales duró el enfrentamiento.
Estaba claro que Estados Unidos e Israel buscaban cambiar el mapa geopolítico de Oriente medio con el fin de acabar con los focos de resistencia de la zona empezando por el Sur del Líbano.
Israel decidió entrar en guerra con un claro objetivo: acabar con Hezbollah, despojarle de sus armas o como mínimo extender un área de seguridad de 20 Km por encima de la frontera con el Líbano, denominada área de seguridad para proteger a las colonias del Norte de los misiles del partido.
Pues bien, 33 días después, Israel no sólo no ha conseguido sus objetivos sino que ha dejado al descubierto enormes deficiencias en la estrategia tomada por el ejército y ha puesto en peligro por primera vez el frente interno, eso es, el pueblo israelí que nunca antes se había visto implicado en las guerras que su país libraba con sus vecinos árabes.
El anterior primer ministro israelí Ehud Olmert no tuvo más remedio que presentar el único objetivo que su ejército había conseguido como un gran triunfo y es que después de la guerra el secretario general de Hezbollah Hassan Nasrallah ya no podía caminar por las calles de Beirut al aire libre.
Israel tenía muchas esperanzas puestas en que la gente y el pueblo del Líbano se volviera en contra de Hezbollah exigiéndole rendirse a las peticiones que le llegaban día tras día de la comunidad internacional. Recuerdo como muchos medios de comunicación occidentales e incluso árabes frecuentaban a la gente del sur del Líbano que se había refugiado en el Norte del país intentando sacarles alguna condena o crítica a Hezbollah por la guerra. Sin embargo, perecieron en el intento puesto que no consiguieron ni una sola palabra. Eso fue un gran éxito del Líbano.
Esta actitud de los libaneses hacia la resistencia, la capacidad de esta última de aguantar y resistir y sobre todo el continuo lanzamiento de misiles hacia el frente interior del estado hebreo (obligando a un millón de israelíes a esconderse en los refugios y paralizando la vida social y económica en el norte israelí) ha hecho que se pactara el cese de hostilidades bajo la resolución 1701 de naciones unidas y el envío de tropas internacionales al Líbano para hacerla cumplir.
Al final, los soldados israelíes volvieron a sus casas sin poder liberar a sus dos compañeros presos y el gobierno israelí tuvo que negociar indirectamente con Hezbollah para recuperar sus restos dos años después.
Tanto la sociedad como los responsables israelíes han demostrado que tienen espíritu de autocrítica -imposible de conseguir en ningún país árabe- porque justo después de la guerra formaron una comisión de investigación que fue presidida por el juez Vinograd. Esta comisión estudió detenidamente los puntos débiles tanto a nivel político como militar que el ejército israelí mostró a lo largo de esos 33 días de confrontación. Y rápidamente, se empezaron a tomar decisiones para afrontar los desafíos que plantea tener un arsenal de 50000 misiles a pocos kilómetros de la frontera del norte
Por su parte, Hassan Nasrallah dijo en una entrevista a Aljazeera 1 año después de la guerra que igualmente la resistencia libanesa había creado su propia comisión de investigación para mejorar y estar preparado para la siguiente contienda.
Finalmente, podemos decir que la primera década del siglo 21 ha constituido un punto de inflexión muy significativo en el conflicto árabe-israelí. Habrá que estar atento a lo que pasa en el futuro para tener un idea clara de cómo están cambiando los equilibrios de fuerza en la región. De momento, sólo podemos recordar la historia reciente que nos dice que Israel empezó en el año 2000 retirándose -dos meses antes de lo pactado- del sur del Líbano. En 2006, el mismo Israel se vio incapaz de someter a la resistencia libanesa chiíta en el Sur del Líbano para que finalmente en 2008, terminar fracasando en su intento de reducir a su homóloga sunita en la franja de Gaza.
martes, 10 de agosto de 2010
Las pruebas irrefutables de Hassan Nasrallah
El hombre dio pruebas y evidencias mostradas en imágenes interceptadas desde la señal emitida por los aviones israelíes del acecho y extrema vigilancia por parte israelí de las dos rutas que habitualmente recorría Rafiq Al Hariri cuando se trasladaba en Beirut entre su palacete y el palacio de gobierno. Del mismo modo ha conseguido de países que ha llamado “amigos” que tienen radares en la zona un informe detallado del movimiento de la aviación israelí los días antes y después del asesinato dónde remarcó la intensa presencia del avión espía israelí AWACS cerca de la costa de Beirut a lo largo de esos días.
Cualquiera puede preguntarse: ¿Que hace la aviación israelí fotografiando el mismo sitio del asesinato de Rafiq Al-Hariri desde varios ángulos y durante años antes de que tal asesinato ocurriera?
¿Porque le interesa a la aviación israelí el trayecto diario de Rafiq Al-Hariri por Beirut?
Otro de los temas que trató Hassan Nasrallah es el de los espías y como estos habían reconocido durante los interrogatorios haber suministrado a Israel información importante y muy precisa como por ejemplo el tiempo que se tarda (andando y en coche) en recorrer la distancia entre la costa hasta el palacio del actual presidente libanés Michel Suleiman.
Otro de los espías reconoció haber dado información del yate del mismísimo actual general libanés Jean Kahwagi.
¿Acaso esto no le parece suficiente al tribunal de la ONU para abrir una línea de investigación hacia Tel-Aviv?
Los espías que han sido detenidos y reconocieron todo esto no han sido investigados ni una sola vez por el tribunal que parece que esta en su propia galaxia buscando hilos que inculpen a este u otro grupo.
Tal vez el punto más interesante de la rueda de prensa que Nasrallah ofreció ayer es sobre los agentes y espías libaneses que trabajaron para Israel a fin de controlar y facilitar la entrada al país de comandos israelíes en más de una ocasión. Uno de estos espías que consiguió escapar el año pasado a Israel estuvo presente en la escena del crimen un día antes según Hassan Nasrallah.
Algunos pueden argumentar que la presentación que hizo Hassan Nasrallah es el punto de vista de su partido como un intento de frenar la más que posible sentencia contra algunos de sus miembros por el asesinato. Este argumento es cierto, pero tenemos que decir que toda la información que ha revelado Nasrallah ayer no ha sido tratada ni tenida en cuenta por parte del tribunal especial de la ONU para el Líbano durante sus 5 años de investigación.
Este tribunal acusó a Siria basándose en el testimonio falso de Zuhair al-Siddiq, y por el cual convocó a altos dirigentes de seguridad tanto de Siria como del Líbano, arrestó y detuvo a cuatro generales libaneses para después de 4 años de cárcel acabar poniéndolos en libertad sin cargos, reconociendo que el testigo había mentido al tribunal en su comparecencia.
La pregunta que surge después de todo esto es ¿por qué el tribunal se volvió hacia Hezbollah directamente después de descartar la posibilidad siria sin ni siquiera estudiar la posibilidad israelí aunque sólo fuera para demostrar una credibilidad o veracidad hacia la opinión pública?
Nasrallah no solamente reveló los movimientos de vigilancia y espionaje israelí sino también los motivos políticos que Israel tiene para asesinar a Rafiq Al Hariri que son los mismos motivos que tuvo para intentar asesinar sólo meses después al presidente del parlamento libanés, el chiita Nabih Berri. Todo esto según Nasrallah es para provocar una guerra entre facciones y sectores religiosos dentro del Líbano.
Ahora la pelota esta en el tejado del tribunal. Tenemos que ver si todavía le queda algo de credibilidad para abrir una línea de investigación adicional a vistas de las informaciones tan valiosas que acaba de presentar Hassan Nasrallah ante la opinión pública.
Si no es así, que tengan la valentía de admitir que no se les permite investigar al estado de Israel ni ningún espía que haya trabajado para él. O que reconozcan que todos los papeles y archivos relativos a la investigación del tribunal no fueron llevados por puente aéreo desde el Líbano a la sede del tribunal sino por tierra y no me refiero precisamente a Siria.
Finalmente, tengo que decir que la resistencia libanesa esta siendo acorralada como lo estuvo Siria antes por este tribunal politizado que busca objetivos políticos. Al principio se trataba de sacar las tropas sirias del Líbano, dejar de apoyar a las resistencias iraquíes y palestinas. Ahora se intenta demonizar a Hezbollah a fin de preparar a la opinión mundial para un ataque israelí al Líbano como antesala de un ataque americano-israelí a Irán para parar sus aspiraciones nucleares.
Mohammed Mehdi
jueves, 5 de agosto de 2010
Brevemente sobre el tribunal de la ONU para el Líbano.
A lo largo de estos últimos cinco años, hemos visto como este tribunal ha metido en la cárcel sin prueba ninguna a 4 generales del ejército libanés acusados atendiendo a testigos prefabricados que no son más de traficantes de droga que cumplían y siguen cumpliendo penas en las cárceles libanesas.
Uno de los testigos más importantes en el cual se basó el tribunal afirmó delante de la comisión de investigación que justo un año antes del fatal asesinato vio como uno de los generales inculpados llegaba a la casa de un vecino suyo conduciendo la misma furgoneta “marca Mitsubishi” (el testigo llegó incluso a memorizar la matrícula) utilizada como furgón bomba y pudo escuchar algo sobre una gran explosión en Beirut.
La investigación policial del vehículo utilizado como furgón bomba concluyó que había sido importado desde Japón y fechado en aduanas tan sólo 7 meses antes del día del asesinato.
No fue el único episodio vergonzoso que tuvo este tribunal, puesto que vimos como otro de los testigos falsos que inculpó al régimen sirio y los generales libaneses afines a él desaparecer en Francia dónde se encontraba refugiado y otro testigo más morir bajo “extrañas” circunstancias.
Este tribunal que va a condenar a miembros “indisciplinados” de Hezbollah es el mismo que imputó, condenó y encarceló sin pruebas reales a cuatro de los mejores generales del ejército libanés sin que ninguno de ellos tuviera la oportunidad de defenderse. En resumidas cuentas, los metió en la cárcel y después buscó la prueba de su autoría en el asesinato.
Después de 4 años entre rejas y sin que el tribunal pudiera reunir ni una sola prueba contra ellos, finalmente los cuatro generales fueron absueltos sin cargos y sin indemnización alguna y por supuesto sin que pudieran volver a ejercer su profesión.
Pero el daño ya estaba hecho. Esta manera de hacer justicia ha estado a punto de llevar al país a un enfrentamiento que casi desencadenó en una guerra civil entre las dos facciones políticas más representativas en el Líbano. Por una parte, la formación del 14 de Marzo con Saad Al-Hariri y Fouad Seniora, actual y anterior primer ministro respectivamente junto con la falange cristiana de Amin Gmayel.
Y por otra parte la formación del 8 de Marzo encabezada principalmente por Hezbollah y el partido cristiano del General Michael Aoun.
Todo este episodio del tribunal se está siguiendo con mucha atención por parte israelí, pues Israel lo ve como una oportunidad perfecta para desacreditar al Partido de Dios entre la comunidad musulmana y especialmente la sunní que podría ver en la sentencia un atentado chiíta contra uno de los líderes sunníes más populares de Oriente Medio de los últimos tiempos, cosa que pondría la convivencia pacífica en el Líbano al borde del precipicio.
La credibilidad de este tribunal se derrumba por completo teniendo en cuenta que en todas las hipótesis sobre la autoría del crimen nunca ha barajado la opción israelí. Una opción no del todo descabellada teniendo en cuenta que Israel tiene una red de espionaje muy avanzada en el Líbano. Hay que decir que desde hace una año, no pasa una semana sin que las fuerzas de seguridad libanesas descubren y detienen a un espía libanés trabajando para el estado sionista, muchos de ellos ocupaban importantes cargos en empresas de telecomunicaciones estatales y privadas del país además de soldados y generales de ejército e infiltrados en partidos y formaciones políticas.
Hechos que llevan a analistas a decir que Israel tiene y ha tenido siempre un control absoluto sobre las telecomunicaciones del país vecino. Un control que quedó latente en la guerra del 2006 cuando las bajas más numerosas que ha tenido Hezbollah fueron combatientes que estando en frente se han visto obligados a utilizar inalámbricos para comunicarse con los puestos de control en los momentos que fallaba la línea terrestre propia del partido, quedando de esta manera al descubierto para la aviación israelí.
Un tribunal creíble y justo sería aquel que, ante un asesinato como el que ha ocurrido hace 5 años en Beirut, hubiera trabajado sobre todas las hipótesis posibles y no en una sola dirección movido por los hilos del poder en Washington . Pero parece que ese no es el caso de este tribunal, tan politizado y exprimido por las potencias occidentales para cumplir objetivos que no pudieron llevar a cabo mediante las armas.
Concluyendo, todo parece indicar que este tribunal que se utilizó en los primeros meses y años para aislar y presionar al régimen sirio obligándole a sacar sus tropas del Líbano, se le está volviendo a exprimir aún más para provocar y desacreditar a la resistencia de Hezbollah que goza de una popularidad impresionante a nivel árabe y musulmán, algo que no agrada ni a Israel ni a Estados Unidos, recelosas siempre –siendo potencias extranjeras colonizadoras- con cualquier movimiento resistente o nacionalista en el oasis del oro negro.
Mohammed Mehdi
viernes, 23 de julio de 2010
martes, 20 de julio de 2010
lunes, 19 de julio de 2010
El cambio esta llegando a los aliados árabes de Occidente

La portada del último número de la revista 'The Economist' en el Reino Unido fue por lo menos llamativa igual que el título principal “El cambio está llegando a los aliados árabes de Occidente”.
No es habitual que esta revista procapitalista asigne grandes espacios de sus páginas para tratar asuntos internos y comprometedores de dos de los países árabes más importantes (aliados estratégicos de Occidente en Oriente Medio), Egipto y Arabia Saudita.
La revista resume la crisis en los dos países atendiendo al estado de salud de sus líderes, y la edad tan avanzada de los mismos (El Rey Abdullah de Arabia Saudita tiene 87 años y Husni Mubarak de Egipto tiene 83) pero sobre todo al hecho de que la sucesión, especialmente en el caso de Egipto no está resuelta. Un asunto que predice un período de transición muy incierto.
Que la revista se haya centrado en estos dos países no quiere decir que los otros países de la zona estén en mejor situación. Irak por ejemplo está en la peor etapa de su historia moderna, Siria se enfrenta a una situación de crisis económica desastrosa, Sudán está a las puertas de dividirse en dos países en uno y Yemen está apunto de declararse como estado fallido. La salud del presidente argelino no es mucho mejor que la salud del presidente Mubarak. Sin embargo, este enfoque sobre estos dos países refleja la preocupación occidental por la situación de dos aliados que no han cesado en apoyar (directa o indirectamente) las políticas y guerras que Occidente ha llevado a cabo en la región.
Los enormes desafíos que enfrentan los dos países necesitan de líderes jóvenes en una salud perfecta. La región se encuentra al borde de una guerra con Irán y Arabia Saudita podría ser su punta de lanza, y las crisis tanto externas como internas acechan a Egipto por todos los lados, por una parte esta la amenaza de perder gran parte del agua del Nilo después de que países fuente como Kenia o Etiopía quieran cambiar la distribución de porcentaje de agua que le corresponde a cada país, por otra parte tenemos la política que Egipto adopta hacia el bloqueo de la Franja de Gaza y que se ha convertido en una vergüenza para el gobierno frente a la población y todo el mundo árabe y musulmán, sobre todo después de la matanza de la flotilla de la Libertad. Eso por no hablar de las interminables crisis internas de pobreza, corrupción, injusticias, eliminación de derechos, un toque de queda que lleva más de tres décadas funcionando, etc.
Sólo hay que ver la portada de la revista con la imagen de Husni Mubarak como el Faraón que se hunde en las arenas del desierto para darse cuenta de las condiciones del país. Es como si la revista confirmara las profecías de cambio que conocemos todos, y conocen la mayoría de los hijos de Egipto de que la etapa del cambio ha llegado y es cuestión de tiempo ni más ni menos.
Esta preocupación occidental por la suerte de los países es comprensible, sobre todo en el caso de Egipto. Los Estados Unidos invirtió más de sesenta mil millones de dólares en el régimen egipcio, así como decenas de miles de millones provenientes de otros países europeos como precio a la moderación egipcia y las funciones que emanan de ella como luchar contra el extremismo en el mundo árabe, apoyar el fallido proceso de paz, y prevenir cualquier amenaza a la seguridad israelí.
Todo lo contrario ha pasado en el caso de Arabia Saudita que invirtió cientos de miles de millones de dólares para comprar armas, acciones, bienes occidentales con el fin de garantizar la protección que éste último le brinda.
Las perspectivas del cambio en Egipto parecen más reales en la actualidad, puesto que muchos dentro y fuera del país consideran que el estado esta viviendo estos días el final de una etapa tal y como pasó en los últimos días del reinado del rey Faruk I cuando un grupo de oficiales (movimiento de oficiales libres) después de dar un golpe de estado consiguieron derrocar al rey y establecieron un nuevo rumbo para Egipto.
El todavía presidente Mubarak sorprendió a muchos cuando respondió a una pregunta de un reportero sobre la identidad del próximo presidente de Egipto, diciendo: "Sólo Dios lo sabe". Esto pone en duda el proceso de sucesión, que fue patrocinado por el propio presidente desde hace 10 años para allanar el camino a su hijo.
Las expectativas de cambio en Egipto no se detuvieron ni un momento en la década pasada sin embargo eran decepcionantes debido a las imprecisiones de los líderes de ese cambio. Pero todo parece indicar que esta vez hay una situación favorable y los instrumentos de represión que han contribuido a mantener la continuidad del sistema han empezado a derrumbarse, especialmente después de la tortura brutal del joven Khaled Said y la reacción de condena de los terribles hechos que hubo en todo el país.
Hay que añadir a todo lo anterior el deterioro del papel de Egipto en la zona de Oriente Próximo después de la debilidad de la influencia occidental, el crecimiento de fuerzas económicas en la región del Golfo y el auge de potencias económicas y militares en la región como Turquía e Irán.
La experiencia ha dictado siempre que ante cualquier amenaza para los intereses occidentales, los líderes masculinos y femeninos de Occidente e Israel corren a El Cairo en busca de ayuda con el fin de corregir errores, disipar el estado de crispación, el ejemplo más destacado lo tenemos con la visita de Benjamín Netanyahu a Sharam el-Sheikh y su encuentro con el presidente Husni Mubarak, con la esperanza de presionar a los palestinos para que regresen a las negociaciones directas con los israelíes.
Los países occidentales están comenzando a darse cuenta del error tan grande que cometieron cuando invirtieron y apostaron por las dictaduras árabes a costa del bienestar y el interés general de los pueblos o cuando se olvidaron de la democracia, la justicia y derechos humanos al mismo tiempo que apoyaban o callaban las brutales represiones de muchos de los líderes árabes con el fin de garantizar la superioridad y liderazgo de Israel en la zona y conseguir el petróleo al mejor precio así como perpetuar su hegemonía sobre las reservas y rutas de suministro del oro negro.
La rueda del cambio en los países aliados de Occidente ha comenzado a girar rápidamente y no creo que vaya a haber pastilla capaz de frenarla porque cuando la base popular se mueve no habrá sobornos ni reformas que valgan (como es el caso de Arabia Saudita) ni tampoco torturas y represión (como en el caso de Egipto) porque el pueblo se esta sobreponiéndose a la cultura del miedo practicada por los servicios secretos.
No hay vuelta atrás para el estado de derecho, un poder judicial independiente, libertad de prensa, los derechos de la mujer y los trabajadores, elecciones libres y justas y una economía de libre mercado abierta a todos en igualdad de condiciones, no sólo un mercado libre para los familiares de los gobernantes y unos cuántos hombres de negocio corruptos.
jueves, 8 de julio de 2010
En portada de Aljazeera 2-5
En portada: Programa televisivo en el canal árabe Al-Jazeera, en este caso dedicado a las posibilidades de que estalle un conflicto en Oriente Medio.




